Los Viejos Creyentes
En 1978, un equipo de geólogos que exploraba una zona remota de Siberia se sorprendió al encontrar a una familia viviendo en una zona que se creía deshabitada. En una pequeña cabaña vivían dos hermanas, Natalia y Agafia, con su padre, Karp Osipovich Lykov. Dos hermanos vivían valle abajo. Se hizo evidente que ningún miembro de la familia había tenido contacto con el mundo exterior durante 44 años.
Los Lykov eran Viejos Creyentes, miembros de una secta religiosa que se separó de la Iglesia Ortodoxa Rusa tras las reformas impulsadas por el Patriarca Nikon en el siglo XVII. Tras el cisma, muchos Viejos Creyentes fueron torturados y asesinados, lo que los obligó a refugiarse en bosques remotos. La imposición del ateísmo estatal por parte de los comunistas obligó a los Lykov a mudarse a un lugar aún más remoto, y fue allí donde fueron descubiertos. Tras un artículo periodístico sobre la familia, su difícil situación cautivó la imaginación del público ruso, que se identificó con su historia de persecución, hambruna y penurias extremas, tras haber sufrido privaciones similares durante los horrores de la colectivización de Stalin y la Segunda Guerra Mundial. Hoy, la única superviviente de la familia vive en una cabaña nueva construida para ella por un oligarca ruso.
Para discusión:
¿Podrías vivir en un lugar remoto? ¿Qué te gustaría y qué no?
Fuentes:
The Guardian. A century in the Siberian wilderness: the Old Believers who time forgot