Hasta recientemente, nunca me ha picado una garrapata. Sin
embargo, conocí a alguien que experimentó síntomas debilitadores durante
mucho tiempo, antes de un diagnóstico preciso de la enfermedad de Lyme.
Por eso, durante nuestras vacaciones en la isla de Arran, me alarmé al observar una pequeña picadura roja detrás de
la rodilla después de un paseo. En el centro de la picadura había un diminuto
punto negro. Aun con las gafas, fue imposible ver si era una garrapata o no. No
tuvimos ni pinzas ni una herramienta de extracción, así que, a las ocho y media de la tarde, decidimos conducir a Brodick para
buscar ayuda.
La farmacia estaba cerrada, con un cartel en la puerta
que anunciaba los peligros de las garrapatas. Afortunadamente, el supermercado
Co-op no sólo estaba abierto, sino que también vendía pinzas de punta fina. Al
regresar a nuestra casa de vacaciones, me
alivió poder retirar la garrapata con éxito. En la foto que se adjunta, el
intruso es más evidente.
Desde entonces, he leído mucho acerca de las garrapatas, y me parece que
la garrapata que me picó fue una larva, que es la primera etapa de su ciclo de vida de 3 años. Según una guía de la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino
Unido (UKHSA), la ninfa, en la segunda etapa de su ciclo, es más propensa a transmitir infecciones.
Me interesaría mucho saber las experiencias de los demás con las garrapatas.
